Paraguay volvió a quedar sacudido por una seguidilla de hechos de extrema violencia contra las mujeres. En apenas cuatro días, entre el sábado 25 y el martes 28 de julio, se registraron tres presuntos casos de feminicidio en distintos puntos del país: Guarambaré (Central), Curuguaty (Canindeyú) y Concepción. Los casos dejaron al descubierto patrones comunes, como antecedentes de violencia, exparejas o parejas como principales sospechosos y, en dos de los hechos, el suicidio de los presuntos autores tras cometer el crimen.
El caso más reciente ocurrió en la tarde de este martes 28 de julio, en el barrio San Francisco de Concepción, donde fueron hallados sin vida Lucila Riveros (53) y su pareja, Benicio Arévalos, de 59 años, dentro de una vivienda y un local comercial contiguo. La mujer presentaba una herida de arma de fuego en la cabeza, mientras que el hombre fue encontrado en una recicladora con un disparo y un revólver calibre 38 a su lado. La principal hipótesis de los investigadores apunta a un feminicidio seguido de suicidio. Según la Policía, no existían denuncias previas por violencia familiar contra la pareja. Las pericias balísticas y forenses continúan para esclarecer el caso.

El segundo caso se registró el lunes 27 de julio en Curuguaty, departamento de Canindeyú. La víctima fue Letizia Marlene Martínez Paredes (34), quien fue atacada con múltiples puñaladas, presuntamente por su expareja, Arnaldo Alider Fernández Vera (36). Aunque fue auxiliada y trasladada a un centro asistencial, falleció horas después debido a la gravedad de las heridas. El principal sospechoso permanece prófugo y cuenta con orden de captura. De acuerdo con la investigación, la víctima ya había denunciado anteriormente a su expareja y contaba con una medida judicial de protección y alejamiento.
La cadena de tragedias comenzó el sábado 25 de julio en la compañía Yvysunu-Curusu Legua, de Guarambaré. Allí fue asesinada Liz Andrea Ortellado (30), presuntamente por su pareja, Walter Fabián Acosta Duarte (34), quien posteriormente se quitó la vida. La escena fue descubierta por la hija de ambos, una niña de 8 años, al despertar en la mañana. La mujer había denunciado por violencia familiar al ahora fallecido en agosto del año pasado y existía una medida de prohibición de acercamiento. Sin embargo, el hombre volvió a convivir con la víctima desde diciembre.

Patrones que se repiten
Los tres casos presentan elementos que vuelven a encender la alarma sobre la violencia contra las mujeres en el país.
En Guarambaré y Concepción, los presuntos autores se suicidaron tras el crimen, mientras que en Curuguaty el principal sospechoso continúa prófugo.
Además, en dos de los tres casos (Guarambaré y Curuguaty) existían antecedentes de violencia y denuncias o medidas de protección contra los presuntos agresores, lo que reaviva el debate sobre la eficacia de los mecanismos de prevención y protección para las víctimas.
De acuerdo con los datos abiertos del Ministerio Público, Paraguay registra 16 víctimas de feminicidio en lo que va del año, contando con los últimos tres casos recientes, más 24 casos de tentativa. La Fiscalía también señala que la mayoría de estos crímenes ocurre dentro de las viviendas y que, en varios casos, los autores terminan quitándose la vida.