Con solo 26 años, lucha contra un cáncer con metástasis y pide ayuda para seguir viviendo

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María Ernesta Ojeda Jara, una joven madre de Vaquería, necesita reunir recursos para costear un estudio PET Scan, medicamentos y los constantes viajes al Instituto Nacional del Cáncer (INCAN). Afirma que el tratamiento la mantiene con vida, pero que los gastos ya superan las posibilidades económicas de su familia.

Con apenas 26 años, María Ernesta Ojeda Jara enfrenta la batalla más difícil de su vida. Es esposa, madre de un niño de tres años y desde hace dos años convive con un cáncer de mama que ya hizo metástasis en su columna vertebral y que, según explicó, actualmente afecta su sistema nervioso central.

La joven reside en el casco urbano de Vaquería, departamento de Caaguazú, desde donde debe viajar constantemente hasta el Instituto Nacional del Cáncer (INCAN), ubicado en la compañía 10.ª Laurelty de Capiatá, sobre el ramal Capiatá–Areguá, a la altura del kilómetro 22,5 de la Ruta PY02, para recibir quimioterapia, controles médicos y retirar medicamentos.

María no pierde la sonrisa a pesar de la difícil situación por la cual está pasando.

«Tengo cáncer de mama. El 4 de abril de 2024 me detectaron. Hizo metástasis ósea, específicamente en mi columna vertebral. Actualmente la enfermedad me está recorriendo el sistema nervioso central. Y es muy difícil comentar esto porque, como sabemos, el sistema nervioso central se conecta con la cabeza», relató entre lágrimas durante una entrevista con Luque al Día realizada por WhatsApp.

Según explicó, el dolor es permanente y debe ser medicada con morfina.

«Mi columna está muy lastimada, toda fisurada. No puedo viajar en colectivo. Estoy medicada con morfina por el dolor muy grande que tengo. Cuando no hay en el hospital debo comprarla y en un mes gasto alrededor de 1.800.000 guaraníes. También tengo que comprar jeringas, que son de un solo uso, además de otros medicamentos», comentó.

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María Ernesta Ojeda

Un estudio urgente que cuesta carísimo

Uno de los mayores desafíos que enfrenta actualmente es la realización de un estudio PET Scan, uno de los exámenes de diagnóstico por imágenes más costosos disponibles en el país.

Este estudio permite obtener imágenes de cuerpo entero para determinar si el cáncer se ha extendido a otros órganos y es considerado fundamental para definir la evolución de la enfermedad y el tratamiento.

María explicó que anteriormente el INCAN contaba con un convenio que le permitía acceder al estudio sin costo, pero dicho acuerdo ya venció.

«Ahora tengo que pagar el PET Scan, que cuesta muchísimo, inalcanzable para mí. Necesito saber si la metástasis está afectando otros órganos. Ya llegó a mi cabeza y tengo muchísimo miedo de que avance al pulmón o al hígado», expresó.

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María y Ariel cuando se casaron, junto a su madre y una prima.

Una familia golpeada por la enfermedad

Su esposo, Ariel Bareiro Mendoza, dejó prácticamente de trabajar para dedicarse al cuidado de María y del pequeño Alex Fabricio, de tres años.

«Él me lleva y me trae del hospital. No puede salir a trabajar porque tiene que cuidar de mí y de nuestro hijo. Yo no puedo hacer absolutamente nada. Ni siquiera puedo alzar a mi hijo. Él me pide jugar y yo no puedo. Eso es muy doloroso», manifestó.

Cada viaje desde Vaquería hasta el INCAN representa otro importante gasto.

«Viajamos en un furgón y gastamos alrededor de 600.000 guaraníes en gasoil, ida y vuelta. Además, están los gastos de alimentación y otros medicamentos. Cada 21 días voy para mi quimioterapia; cada 15 días retiro remedios y cada ocho días tengo controles. Viajo muchísimo durante el mes y ya no tengo cómo costear todo. A veces vendo mis cosas para seguir con el tratamiento», contó.

La joven recordó además que la enfermedad truncó muchos de sus proyectos de vida.

«Me hicieron diez sesiones de radioterapia. Me vaciaron todo y con apenas 26 años ya no puedo tener hijos. Yo soñaba con formar una familia numerosa. También cursé algunos años de Odontología, pero por culpa de esta enfermedad no pude terminar la carrera», lamentó.

María Ernesta Ojeda Jara
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«En el INCAN no todo es gratis»

Aunque destacó la atención que recibe en el centro asistencial, María aclaró que muchas familias deben afrontar numerosos gastos.

«El INCAN no cobra las cirugías y muchas cosas son gratuitas. Los medicamentos a veces hay y otras veces no. Una persona con cáncer no puede quedarse sin remedios, por eso muchas veces debemos comprarlos. Quiero recalcar también el excelente trato que recibo de la mayoría de los enfermeros y enfermeras», señaló.

Finalmente, venciendo la vergüenza de pedir ayuda, hizo un llamado solidario.

«Soy una persona de escasos recursos. Me pueden ayudar aunque sea con 5.000 guaraníes. Me da mucha pena pedir, pero no tengo otra opción. No importa el monto. Todo suma para seguir luchando por mi vida», expresó.

Cómo ayudar

Las personas que deseen colaborar con María Ernesta Ojeda Jara pueden realizar aportes al:

Alias: 6.148.024

Titular: Ariel Bareiro Mendoza (esposo)

Banco Familiar

También pueden comunicarse directamente con ella al WhatsApp (0981) 855-746 para brindar apoyo o conocer más sobre su situación.

A sus 26 años, María no pierde la esperanza. Su mayor deseo es seguir luchando contra la enfermedad y tener la oportunidad de ver crecer a su pequeño hijo, quien hoy espera cada día que su mamá pueda volver a jugar con él.

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