Jóvenes se capacitan en Luque para convertirse en líderes y mirar con otra perspectiva la realidad nacional

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Cerca de un centenar de jóvenes provenientes de distintos departamentos del país participan del Encuentro Nacional de Formación de Monitores del Movimiento Eucarístico Juvenil (MEJ), una de las ramas de la Obra Pontificia en Paraguay. La actividad se desarrolla en la Casa de Retiro Tupã Rekávo, ubicada en Mora Cué, Luque, donde los participantes reciben capacitación para convertirse en líderes de sus comunidades.

El sacerdote Guzmán Servín Silvero, director nacional de la Obra Pontificia en Paraguay, explicó a Luque al Día que el encuentro reúne a casi 100 jóvenes y se inició el domingo 12 de julio, extendiéndose hasta este domingo 19.

El presbítero detalló que la primera etapa del encuentro estuvo dedicada exclusivamente a la formación. «Son talleres basados en las experiencias que los propios jóvenes viven en sus comunidades. Desde el domingo hasta el jueves desarrollamos dos niveles: uno para quienes se están iniciando y otro para aquellos que ya cuentan con experiencia de liderazgo dentro del movimiento», señaló.

Desde este viernes y hasta el domingo, los participantes ingresan a la segunda etapa, consistente en un retiro espiritual. «Vivimos un ambiente de silencio, guiados por la dinámica del Camino del Corazón, que caracteriza la espiritualidad del MEJ», explicó el sacerdote.

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El Padre Guzmán Servín orientando a los jóvenes para una actividad del día / Red Mundial de Oración del Papa.

El encuentro culminará el domingo, a las 11:00, con una celebración eucarística presidida por el padre Servín Silvero, ocasión en la que también se conmemorará el primer aniversario de su ordenación sacerdotal.

Formación para acompañar a otros jóvenes

Servín Silvero indicó que ambos niveles de formación buscan preparar a los participantes para desarrollar temas y acompañar a los grupos juveniles en las distintas comunidades del MEJ distribuidas en el país.

Precisó que el primer nivel, con una duración de un año, está centrado en la espiritualidad del movimiento, la preparación de encuentros mediante la metodología experiencial y la formación en ambientes sanos y seguros, protocolos de prevención y todo lo relacionado con el trabajo pastoral con niños, adolescentes y jóvenes.

En tanto, el segundo nivel corresponde a una etapa más avanzada, en la que los participantes se preparan para desempeñarse como monitores de sus respectivas comunidades. En esta instancia participan los representantes de cada grupo local.

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Padres de los jóvenes y miembros de la Comunidad Eucarística de Luque prestan servicio en la cocina para apoyar el Encuentro Nacional del Movimiento Eucarístico Juvenil (MEJ) / Red Mundial de Oración del Papa.

Participantes de varios departamentos

Del encuentro forman parte jóvenes del Colegio Internado Pa’i Puku (Chaco), Ciudad del Este, Caaguazú, Coronel Oviedo, San Estanislao (Santaní), Luque y Asunción.

En el caso de la capital, participan integrantes de las parroquias Cristo Rey (centro), Cristo Solidario, Santa Ana (Bañado Sur), Sagrada Familia y María Auxiliadora (Bañado Norte).

Aunque en el encuentro participan únicamente representantes de las comunidades, el sacerdote destacó que actualmente el MEJ moviliza a alrededor de 700 jóvenes activos en todo el país. Recordó además que el Movimiento Eucarístico Juvenil nació en Francia con el nombre de Cruzada Eucarística.

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«Son semillas de esperanza»

Consultado sobre si durante el encuentro también se reflexiona sobre la realidad nacional, el padre Servín Silvero respondió que los jóvenes demuestran un fuerte interés por los problemas del país.

«Los jóvenes que participan son muy críticos y tienen un amplio conocimiento de la realidad nacional. Este espacio fortalece esa mirada, especialmente en relación con las situaciones que viven en las comunidades de donde provienen», expresó.

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Añadió que los participantes representan a una nueva generación comprometida con la transformación social.

«Son jóvenes que se van despertando y que ofrecen una mirada diferente sobre la realidad social y nacional. Eso genera mucha esperanza, porque observan los problemas desde otra perspectiva y proponen alternativas a las distintas problemáticas del país. Son semillas de esperanza que van germinando», concluyó el sacerdote.

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