El Tricolor goleó 3-0 al Auriazul en el estadio Luis Salinas, con un primer tiempo demoledor en el que marcó los tres tantos. En la etapa complementaria, el equipo de Lucas Barrios no encontró respuestas y terminó resignado ante un rival que administró cómodamente la ventaja. La expulsión de Aldo Maíz agravó aún más el panorama del Chanchón.
El Sportivo Luqueño sufrió una nueva y dolorosa derrota este sábado al caer por 3-0 ante Nacional, en el estadio Luis Salinas de Itauguá, por la fecha 17 del torneo Clausura. El conjunto auriazul tuvo una actuación para el olvido, especialmente en la primera etapa, en la que fue ampliamente superado por un Tricolor que hizo prácticamente lo que quiso en el terreno de juego.
El equipo dirigido por Lucas Barrios comenzó intentando acercarse al arco rival, pero rápidamente perdió protagonismo y quedó a merced de Nacional. A los seis minutos, Fabricio Jara abrió el marcador y comenzó a desnudar las enormes dificultades defensivas y futbolísticas del conjunto luqueño.
El Auriazul tuvo algunas aproximaciones e incluso estuvo cerca de conseguir la igualdad por intermedio de Fernando Wiechniak, pero el arquero de Nacional respondió oportunamente. También Walter González llegó a convertir, aunque su tanto fue anulado por posición adelantada.
Mientras tanto, Nacional manejaba el partido a voluntad y encontraba demasiadas facilidades para llegar hasta el arco defendido por Campisi, quien evitó en varias ocasiones una diferencia todavía mayor.
La resistencia auriazul se derrumbó en el tramo final de la primera etapa. Adrián Benítez, a los 34 minutos, marcó el segundo tanto y, apenas dos minutos después, Leandro Meza estableció el contundente 3-0. Incluso, Nacional estuvo cerca de ampliar nuevamente la diferencia antes del descanso, pero Campisi volvió a intervenir para evitar el cuarto gol.

Un segundo tiempo sin reacción
En el complemento, Lucas Barrios movió el banco e introdujo cuatro variantes en busca de una reacción. Sin embargo, los cambios no modificaron sustancialmente el panorama. Nacional, con la tranquilidad de la amplia ventaja, bajó el ritmo, administró la pelota y se dedicó a controlar el desarrollo del encuentro.
Luqueño, por su parte, tampoco encontró argumentos para intentar una remontada. Sus avances fueron escasos y sin profundidad, mientras el equipo parecía más preocupado por evitar una goleada todavía mayor que por buscar el descuento.
La situación se complicó aún más con la expulsión de Aldo Maíz, quien recibió su segunda tarjeta amarilla y dejó al Auriazul con diez jugadores.
La desazón también se trasladó a las gradas. La hinchada auriazul perdió el entusiasmo y dejó de alentar al equipo. Como señal de protesta y disconformidad por el rendimiento, algunos sectores exhibieron las banderas al revés, en una imagen que reflejó el profundo malestar de los aficionados.
Un panorama cada vez más preocupante
La derrota vuelve a encender las alarmas en Sportivo Luqueño, que atraviesa una etapa futbolística muy delicada. La eliminación de la Copa Paraguay, las sucesivas caídas en el Clausura y ahora una goleada que expone las carencias del equipo profundizan la preocupación en campamento auriazul.
El Chanchón necesita reaccionar urgentemente en la recta final del campeonato, donde cada punto resulta fundamental para asegurar su continuidad en la máxima categoría del fútbol paraguayo.