En medio de una confusión generalizada y cuando se estaba llevando adelante la votación sobre la renuncia del presidente Santiago Peña, el Congreso Nacional quedó sin quórum, por lo que no pudo adoptar una decisión sobre la dimisión. Entretanto, el juicio político aprobado por unanimidad en la Cámara de Diputados sigue su curso y la definición queda en manos del Senado.
La crisis política e institucional que sacude al Paraguay sumó este jueves un nuevo capítulo. El Congreso Nacional quedó sin quórum durante el tratamiento de la renuncia presentada por el presidente de la República, Santiago Peña, por lo que no se pudo concretar la votación para aceptar o rechazar su dimisión.
La sesión conjunta de ambas cámaras se desarrollaba en medio de un clima de tensión y confusión, luego de que el mandatario anunciara su decisión de abandonar el cargo y presentara formalmente su renuncia ante el Poder Legislativo.
De esta manera, la dimisión de Peña permanece sin una resolución formal del Congreso y en su reemplazo prosigue el juicio político en base al líbelo acusatorio aprobado por la Cámara de Diputados. A la entrada de la noche, los fiscales acusadores, entre ellos el diputado Pedro Gómez, estaban presentando sus respectivas acusaciones.
Mientras se discutía la aceptación o no de la renuncia del presidente Peña y, posteriormente, la prosecución del juicio político, cientos de jóvenes se manifestaban en la plaza de Armas, frente al Congreso, pidiendo el juicio político y no la aprobación de la renuncia del mandatario.
El mandatario anunció, a través de su cuenta en X, que se someterá al juicio político cuando el Senado trate la decisión de la Cámara de Diputados, que esta mañana resolvió por unanimidad (por 78 de los 80 diputados) aprobar el libelo acusatorio para someterlo a juicio político.
De acuerdo a datos fidedignos, el Congreso Nacional fijó para las 10:00 del día de mañana para que el presidente de la República acuda para presentar su defensa.
Diputados aprobó por unanimidad el juicio político a Peña
Horas antes, la Cámara de Diputados había aprobado por unanimidad el libelo acusatorio para someter a juicio político al presidente Santiago Peña. Los 78 legisladores presentes votaron a favor de la acusación, pese a que el mandatario ya había comunicado su renuncia.
Con esta decisión, la Cámara Baja dio curso al procedimiento constitucional previsto en el artículo 225 de la Constitución Nacional y designó a los diputados que tendrán a su cargo sostener la acusación ante el Senado.
La Cámara Alta deberá recibir el expediente, convocar al mandatario para que ejerza su derecho a la defensa y posteriormente resolver si lo declara culpable o no. Para una eventual declaración de culpabilidad se requiere una mayoría de dos tercios de los integrantes del Senado.
La renuncia presentada por Peña no dejó sin efecto, por sí sola, la acusación aprobada por Diputados. Por tanto, el futuro del juicio político dependerá de las decisiones que adopte el Senado.

Alliana quedó fuera del juicio político
En una votación diferente, la Cámara de Diputados rechazó el pedido de juicio político contra el vicepresidente de la República, Pedro Alliana.
El resultado fue de 48 votos en contra y 30 a favor de la acusación, por lo que no se alcanzó la mayoría constitucional necesaria para impulsar el proceso. El libelo acusatorio fue remitido al archivo.
La decisión tiene una importante consecuencia política, debido a que Alliana permanece habilitado para asumir la Presidencia de la República en caso de que el Congreso acepte formalmente la renuncia de Peña o consuma su destitución vía juicio político, tal como decidió Diputados.

La renuncia en medio de la crisis por Ueno Bank
Peña anunció su renuncia este jueves 5 de noviembre mediante un mensaje dirigido a la ciudadanía, en el que argumentó que tomó la decisión pensando en la estabilidad del país, la paz social y la preservación de las instituciones democráticas.
La dimisión se produjo en medio de la profunda crisis política y financiera desatada tras la intervención de Ueno Bank por parte del Banco Central del Paraguay (BCP), y luego de que sectores de la oposición y la disidencia colorada coincidieran en impulsar el juicio político en su contra, al cual se sumaron los diputados oficialistas.
El mandatario sostuvo que ningún cargo puede estar por encima del bienestar del Paraguay y expresó su preocupación por los ahorristas afectados por la situación de la entidad financiera.
Sin embargo, su renuncia todavía necesita una resolución del Congreso para adquirir efecto institucional. Mientras tanto, Peña sigue siendo el mandatario paraguayo, en medio de fuertes rumores de su huida a la Argentina.

Un desenlace todavía abierto
El escenario mantiene dos caminos institucionales en disputa: por un lado, la aceptación de la renuncia y la eventual asunción de Pedro Alliana; por otro, la continuidad del juicio político, que podría concluir con una declaración de culpabilidad por parte del Senado.
La falta de quórum impidió resolver la primera cuestión y dejó abierta la disputa política sobre el futuro inmediato del Poder Ejecutivo y la responsabilidad del presidente saliente.