A diferencia del debut mundialista frente a Estados Unidos, cuando la fiebre albirroja impulsó una masiva compra de camisetas, banderas, gorras y banderines, este jueves los vendedores instalados sobre la avenida Humaitá y sus adyacencias, en Luque, reportaron una fuerte caída en las ventas. La crisis económica y el hecho de que muchos aficionados ya adquirieron estos productos en los primeros días del Mundial aparecen como las principales causas del desplome.
La pasión por la selección paraguaya sigue intacta, pero el bolsillo de los hinchas parece haber puesto un freno al entusiasmo comercial. A pocas horas del decisivo encuentro entre Paraguay y Australia, programado para las 23:00 de este jueves, los puestos de venta de camisetas, banderas, banderines y gorras con los tradicionales colores rojo, blanco y azul lucieron con escaso movimiento sobre la avenida Humaitá y calles aledañas.
Los comerciantes coincidieron en que las ventas cayeron considerablemente en comparación con el debut mundialista de la Albirroja frente a Estados Unidos, disputado el pasado 12 de junio.
«Ese día hicimos buen negocio. Yo vendí hasta 200 camisetas con los colores de Paraguay», recordó un vendedor apostado en la esquina de Capitán Bado y la avenida Humaitá, quien prefirió mantener en reserva su identidad.

En su puesto ofrece camisetas, gorras, banderas y banderines para vehículos. Sin embargo, explicó que el panorama cambió drásticamente con el correr de los partidos.
«Después, para el juego contra Turquía, bajó mucho la venta. De 200 camisetas pasé a vender unas 80, y hoy todavía no llegué a vender 50», comentó con un rostro adusto y serio, reflejando la preocupación por la escasa clientela durante toda la jornada.
Los precios de las camisetas varían según el tamaño. Las infantiles cuestan entre 35.000 y 45.000 guaraníes, mientras que las de adultos oscilan entre 60.000 y 80.000 guaraníes.

Fabricantes también sienten el impacto
La misma situación describió Gustavo Quintana, quien además de vendedor es fabricante de banderas y banderines en su taller ubicado en Itapuamí, desde donde abastece su puesto en el centro de Luque.
«El primer día cuando jugó Paraguay ante Estados Unidos hicimos buena venta. Esta vez hubo muy poca venta», expresó mientras se preparaba para levantar su puesto e ir a observar el trascendental compromiso de la selección dirigida por Gustavo Alfaro.
Quintana explicó que las banderas de seis metros por uno cuestan 150.000 guaraníes; las de 4,5 metros, 100.000 guaraníes; las de 2,5 metros, 50.000 guaraníes; y las más pequeñas, 30.000 guaraníes.
En cuanto a las camisetas, que según aclaró no son de fabricación propia, indicó que los precios van desde 30.000 hasta 120.000 guaraníes, dependiendo del modelo y la calidad.


Expectativas reducidas
Fernando Costa también confirmó que la demanda disminuyó notablemente. «Hoy la venta no es tan buena como en el primer partido de Paraguay, cuando había mucha expectativa porque recién comenzaba el Mundial», señaló.
El comerciante comentó que incluso perdió la cuenta de la cantidad de camisetas vendidas en la previa del estreno de la Albirroja, aunque aseguró que las expectativas bajaron aproximadamente un 50% para los siguientes encuentros, dejando un importante stock sin comercializar.
La situación se repite en otros puestos instalados sobre la avenida Humaitá. Una vendedora ubicada en la esquina con Las Residentas lamentó que hasta avanzada la tarde de este jueves todavía no había logrado vender una sola camiseta de la selección paraguaya.
En su puesto, las prendas tienen precios de entre 45.000 y 55.000 guaraníes.

Menos compradores, pero la ilusión sigue
Aunque la actividad comercial disminuyó considerablemente, los vendedores mantienen la esperanza de que un triunfo de Paraguay frente a Australia reactive el entusiasmo de los hinchas y permita mejorar las ventas en una eventual clasificación a la siguiente fase del Mundial.
Mientras tanto, los improvisados puestos distribuidos en distintos sectores del centro de Luque permanecen repletos de camisetas, banderas, banderines y las tradicionales gorras de tela —incluidas las de tipo «rulo», que imitan cabelleras encrespadas con los colores patrios—, esperando que la ilusión albirroja vuelva a traducirse en mejores ventas.