La instalación de las enormes estructuras de hormigón marca el inicio de una nueva etapa de la obra vial, que tendrá 3,6 kilómetros de extensión y requerirá 537 vigas. Tres de las cinco piezas trasladadas desde Minga Guazú fueron colocadas este miércoles, con asistencia de tecnología especializada traída desde Portugal. Mientras avanzan los trabajos, persiste la oposición de vecinos afectados por el trazado.
Nota (9) – Sebastián Jara Figueredo
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La construcción del megaviaducto de Luque ingresó este miércoles 4 de noviembre a una nueva etapa con el montaje de las primeras vigas de hormigón pretensado que sostendrán la futura autopista elevada. De las cinco estructuras que llegaron el martes a la zona de obras, tres fueron levantadas y colocadas durante la mañana, en el sector de Vía Férrea y Vergel Luqueño, con presencia de la ministra de Obras Públicas y Comunicaciones (MOPC), Claudia Centurión.
Las enormes piezas tienen 35 metros de longitud y un peso aproximado de 50 toneladas cada una. Fueron trasladadas desde Minga Guazú, departamento de Alto Paraná, mediante un convoy especial que partió el lunes 2 de noviembre y llegó a Luque después de dos días de recorrido.
El operativo de transporte utilizó camiones especiales, dollys articulados y vehículos de escolta, con acompañamiento de la Patrulla Caminera y agentes de tránsito. El itinerario comprendió la ruta PY02 hasta Ypacaraí, para luego continuar por San Bernardino hasta llegar al sector de las obras en Luque.

El montaje se realizó mediante un lanzavigas de tecnología especializada traído desde Portugal. El equipo tiene aproximadamente 80 metros de longitud, pesa 420 toneladas y cuenta con capacidad para levantar estructuras de hasta 120 toneladas. Su sistema permite elevar y trasladar las vigas directamente sobre los pilares construidos, sin necesidad de instalar grandes grúas en la calzada inferior.
Las tareas previstas para la tarde de este miércoles fueron suspendidas debido a las condiciones climáticas y los fuertes vientos registrados durante la media tarde, teniendo en cuenta la altura a la que deben ser colocadas las estructuras.


537 vigas para una autopista elevada
De acuerdo con los datos del MOPC, el proyecto contempla la instalación de 537 vigas pretensadas, distribuidas en 116 vanos, a lo largo de una infraestructura de 3,6 kilómetros. La futura autopista conectará las avenidas Ñu Guasu y Silvio Pettirossi con la ruta PY02, con dos calzadas y dos carriles por sentido.
Además, el proyecto contempla 232 pilotes, aproximadamente 45.000 metros cúbicos de hormigón y unas 5.000 toneladas de acero. Según las proyecciones oficiales, la intervención beneficiará a cerca de dos millones de personas del área metropolitana.

La orden de inicio de las obras fue emitida el 23 de diciembre de 2025 y el plazo contractual de ejecución es de 30 meses (dos años y medio). Los trabajos están a cargo de Rutas del Este S.A., dentro del proyecto de la Red Vial Estructurante, impulsado bajo la modalidad de Alianza Público-Privada (APP).
El emprendimiento forma parte de un paquete de intervenciones viales cuya financiación fue anunciada por más de 215 millones de dólares, que incluye el megaviaducto y otras obras de acceso a la ruta PY02.


Persiste la oposición de vecinos afectados
Mientras la construcción avanza, continúa la resistencia de propietarios y vecinos cuyos inmuebles y viviendas se encuentran afectados por el trazado del proyecto. Las organizaciones ciudadanas cuestionan, entre otros puntos, el procedimiento utilizado para incorporar estas obras al contrato de la concesión de la ruta PY02.
En ese contexto, organizaciones de vecinos y ciudadanos presentaron una denuncia penal a la Fiscalía General del Estado, al considerar que el proyecto vulnera disposiciones legales y constitucionales. Sostienen que las obras debieron ser sometidas a una licitación pública propia y cuestionan que hayan sido incorporadas mediante una adenda al contrato de la APP de la ruta PY02, pese a que el trazado del megaviaducto comprende sectores ajenos a esa carretera.

Mirian Ramírez, una de las coordinadoras de las organizaciones opositoras, anunció que en los próximos días presentarían una nueva acción judicial. Esta vez, según explicó, los cuestionamientos estarán relacionados con la presunta afectación de patrimonios históricos de Luque, entre ellos la estación del ferrocarril, además de los derechos de los propietarios a permanecer en sus hogares, los cauces hídricos, la ciclovía Valois Rivarola y los espacios recreativos.

De esta manera, el montaje de las primeras vigas representa un avance visible en la construcción de la futura autopista elevada, pero el proyecto continúa rodeado de cuestionamientos ciudadanos y controversias sobre su ejecución y sus efectos en la ciudad.