El precio internacional del petróleo volvió a dispararse y superó los 90 dólares por barril debido a la creciente tensión militar en Oriente Medio, lo que genera preocupación en los mercados energéticos y podría tener impacto en la inflación y el costo de los combustibles a nivel mundial.
El precio del petróleo registró una fuerte suba en los mercados internacionales, tras la escalada del conflicto en Oriente Medio. El barril de Brent, referencia global del crudo, superó los 92 dólares, su nivel más alto desde 2023, mientras que el barril estadounidense West Texas Intermediate (WTI) llegó a cotizar cerca de 90,48 dólares.
La subida se produce en medio de la creciente incertidumbre por la guerra en la región, que amenaza con afectar el transporte de petróleo y gas a nivel mundial. Los inversores temen que el conflicto interrumpa el suministro energético, especialmente en zonas estratégicas para el comercio global de hidrocarburos.

Uno de los puntos más sensibles es el estrecho de Ormuz, una ruta marítima clave por donde circula aproximadamente el 20% del petróleo que se consume en el mundo, controlado por Irán y Omán. Cualquier interrupción en ese corredor podría provocar escasez de combustible y nuevas subas de precios en el mercado internacional.
Analistas advierten que, si el conflicto se prolonga a raíz de la reciente promesa de Donald Trump de continuar la guerra hasta la “rendición incondicional” de Irán -o se intensifican los ataques contra instalaciones energéticas-, el precio del petróleo podría seguir aumentando e incluso superar los 100 dólares por barril, lo que tendría un impacto directo en la economía global y en el costo del combustible en varios países.
La crisis energética se produce en un contexto de alta volatilidad financiera, con bolsas que reaccionan con cautela ante la posibilidad de que el encarecimiento del petróleo vuelva a impulsar la inflación a nivel internacional.