Tras la captura de Nicolás Maduro y de su esposa, Cilia Flores, en un operativo militar estadounidense de alta complejidad, la vicepresidenta Delcy Rodríguez asumió el mando del Ejecutivo venezolano, ratificó a Maduro como presidente constitucional y exigió su liberación inmediata. Mientras tanto, sectores oficialistas se movilizan en las calles y crece la incertidumbre política en el país.
La vicepresidenta de la República Bolivariana de Venezuela, Delcy Rodríguez, asumió este sábado el mando del Ejecutivo y reafirmó que Nicolás Maduro “es el único presidente constitucional” del país, tras la captura del mandatario y de su esposa, Cilia Flores, durante un operativo militar de alta complejidad de los Estados Unidos ejecutado en la madrugada de hoy sábado 3 de enero de 2026.
Rodríguez se dirigió al país en cadena nacional este sábado en la tarde al encabezar el Consejo de Defensa de la Nación, máximo órgano constitucional de consulta en materia de defensa y seguridad.
En la reunión se encontraban presentes el presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez; el ministro de la Defensa, Vladimir Padrino; el jefe del Comando Estratégico Operacional de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana, general, Domingo Hernández Lárez; el ministro del Interior, Diosdado Cabello; la presidenta del Tribunal Supremo de Justicia, Caryslia Rodríguez; el fiscal general, Tarek W. Saab, y todos los vicepresidentes sectoriales del gobierno Bolivariano.
Esta reunión del alto mando del gobierno chavista hace notar que el gobierno de Nicolás Maduro, y los poderes del Estado se encuentran en pleno funcionamiento. El pronunciamiento de Rodríguez –sus declaraciones- contrasta con lo dicho por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, apenas un par de horas atrás, quien afirmó que Estados Unidos dirigiría Venezuela “hasta lograr una transición justa” y que Washington había hablado con ella (Rodríguez) para que asumiera temporalmente el poder bajo la tutoría de la Casa Blanca.
En la reunión del alto mando venezolano, Rodríguez llamó al pueblo de Venezuela a mantenerse en calma para afrontar, en fusión cívico-militar-policial, la defensa de la soberanía. También dijo que reiteraba las palabras del presidente Maduro al ratificar la disposición del gobierno Bolivariano de entenderse y resolver la situación con Washington a través del diálogo.
“Estamos dispuestos a relaciones de respeto, en el marco de la legalidad internacional y de las leyes de la República Bolivariana de Venezuela; es lo único que aceptaremos para un tipo de relacionamiento luego de haber atentado y haber agredido militarmente a nuestra amada nación”, dijo sin titubear.
Al mismo tiempo, sentenció que “Venezuela no va a ser colonia de nadie, de ningún imperio viejo ni nuevo” y que “la respuesta del país será unitaria, organizada y consciente, defendiendo la soberanía con dignidad”.

La vicepresidenta, quien es la sucesora legal de Nicolás Maduro, entregó el decreto de conmoción externa, que ya había firmado éste, a la presidenta del Tribunal Supremo para su respaldo legal por la Sala Constitucional, según se pudo ver en un video difundido tras la reunión del alto mando del gobierno chavista.
Seguidamente afirmó que el documento entraría en vigor de inmediato. Esta figura es una de las tres formas de estado de excepción previstas en la Constitución y permite al gobierno activar de manera plena a toda la Fuerza Armada Nacional Bolivariana para enfrentar situaciones que pongan en peligro la república.

Antecedentes del conflicto
Según reportes de medios internacionales y confirmaciones oficiales desde Washington, la operación se llevó a cabo entre las 02:00 y 03:00 de la madrugada en Venezuela, lo que equivale aproximadamente a entre las 03:00 y 04:00 de la madrugada de Paraguay. Vecinos de distintos sectores de Caracas reportaron explosiones y sobrevuelo de aeronaves durante el procedimiento.
Fuentes internacionales indican que el operativo fue preparado durante cinco a seis meses, con una fase final de intensificación en las semanas previas a Navidad y Año Nuevo. Unidades militares de élite estadounidenses habrían ingresado a un complejo de seguridad donde se encontraba la pareja presidencial, logrando su captura y posterior traslado en helicóptero hasta un buque militar, el USS Iwo Jima. Desde allí, habrían sido llevados a Estados Unidos, con destino final a Nueva York.
La fiscal general estadounidense, Pam Bondi, confirmó que Maduro y Flores enfrentarán cargos federales por narcoterrorismo y otros delitos, en el marco de una investigación que se remonta al año 2020.

Tras estos sucesos, en una declaración transmitida por la televisión estatal venezolana, Delcy Rodríguez denunció la acción como un “brutal ataque” contra la soberanía del país, exigió una prueba de vida inmediata y afirmó que hasta el momento se desconoce el paradero oficial de la pareja presidencial. Además, llamó a la comunidad internacional a pronunciarse ante lo que calificó como una violación del derecho internacional.
En tanto, partidarios del chavismo salieron a las calles en distintos puntos del país para exigir la liberación de Maduro y Cilia Flores, reafirmando su apoyo al gobierno y denunciando una intervención extranjera. En paralelo, antichavistas de varios países, entre ellos venezolanos y muchos paraguayos, festejaron los ataques armados contra la República de Venezuela.
Desde Estados Unidos, el presidente Donald Trump declaró que su país “dirigirá” Venezuela hasta que se pueda implementar una “transición segura y adecuada”. En ese contexto, el secretario de Estado, Marco Rubio, habría mantenido contactos con Delcy Rodríguez, en el marco de conversaciones sobre el escenario político que se abre tras la captura del mandatario.

En cuanto a la oposición venezolana, analistas internacionales señalan que, hasta el momento, no existe una figura con respaldo interno suficiente para asumir el poder de forma inmediata. Nombres como el de María Corina Machado han sido mencionados en debates internacionales, pero su limitada presencia en el país y su situación política complican un rol inmediato en una eventual transición.
Especialistas coinciden en que Venezuela entra ahora en una etapa de alta incertidumbre política y jurídica, con posibles escenarios que incluyen una transición interna con actores institucionales, negociaciones políticas con apoyo internacional o, en el peor de los casos, una ruptura institucional temporal.
Hasta el momento, no se han anunciado acuerdos formales de transición ni definiciones claras sobre el futuro inmediato del país. La información disponible se basa en comunicados oficiales, declaraciones de Trump y en reportes de medios internacionales, en un contexto marcado por la tensión, la movilización social y la atención de la comunidad internacional.
Esta redacción mantiene un enfoque estrictamente informativo y objetivo, sin respaldar acciones armadas ni intervenciones militares (en consonancia con muchos países del mundo y colectividades sociales y religiosas), y se limita a exponer los hechos y sus posibles implicancias políticas y sociales para Venezuela y la región.
Con información de La Jornada y medios internacionales.