Vía Crucis cantado revive una tradición de más de 40 años en Itapuami

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Durante las noches de la pasada Semana Santa, un grupo de fieles de la compañía Itapuami, en Luque, volvió a recorrer los caminos de la comunidad con el tradicional Vía Crucis cantado, una práctica religiosa con más de cuatro décadas de historia que combina devoción, simbolismo y participación vecinal.

El silencio habitual de los caminos semirurales de Itapuami se vio interrumpido en los días santos por los cánticos y oraciones de un grupo de hombres y jóvenes que reactivó el tradicional Vía Crucis cantado, una manifestación de fe profundamente arraigada en esta comunidad luqueña.
Iluminados por faroles y acompañados por cantos religiosos, los participantes recorrieron distintos sectores de la zona durante las noches del Miércoles, Jueves y Viernes Santo. La procesión avanzó por calles y caminos mientras vecinos de las casas visitadas salían a acompañar brevemente el paso del grupo, creando un ambiente de recogimiento y tradición.

Video del Vía Crucis realizado en Itapuami.

La actividad fue coordinada por Ireneo Rivas, vecino de la comunidad de la Parroquia Perpetuo Socorro, quien explicó que esta práctica cuenta con una trayectoria de entre 40 y 50 años en la zona. Según indicó, en algunos periodos la tradición se debilitó debido a la migración laboral de varios integrantes, pero en los últimos años se ha retomado con mayor fuerza.
“Pertenecemos a la zona de Itapuami y cubrimos un área bastante grande: Herreros, la zona Central y Azuaga. Salimos desde el Miércoles Santo, todas las noches hasta el Viernes Santo, desde las 19:00 hasta las 23:00”, detalló.

El grupo está conformado por alrededor de 20 integrantes, entre adultos y jóvenes, quienes se distribuyeron distintas funciones para completar las 14 estaciones del Vía Crucis. Doce de ellos portaron faroles encendidos que simbolizan a los doce apóstoles, mientras cinco cantores entonaron las melodías religiosas que acompañan el recorrido. Además, un lector se encargó de leer los textos de las estaciones y otro participante estuvo como guía de la procesión portando la cruz y dirigiendo el rezo del Rosario.
En algunas noches, el recorrido incluso abarcó 50 viviendas de la comunidad, iniciando y culminando en el mismo punto tras atravesar varios kilómetros de la compañía. La ruta se organiza por sectores: la primera jornada se realizó en la zona de Herreros (un club de la comunidad), la segunda en el área central de Perpetuo Socorro y la tercera hacia el sector de Dos Bocas, en la zona de Azuaga.

Aunque gran parte del trayecto se desarrolló en la penumbra de los caminos rurales, el paso del grupo generó la participación de vecinos que acompañaron por algunos tramos del recorrido.
Más que un simple acto religioso, el Vía Crucis cantado representa una expresión viva de la tradición comunitaria en Itapuami, donde la fe y las costumbres locales continúan transmitiéndose de generación en generación.

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