Temporal de lluvias destroza calles vecinales en Luque y deja barrios aislados entre barro, cráteres y raudales

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Numerosas calles vecinales de barrios y compañías de Luque quedaron severamente afectadas tras el reciente temporal de lluvias que azotó el municipio. En varios puntos se observan canales pluviales destruidos, enormes cráteres, baches y cañerías al descubierto. Mientras tanto, el gobierno municipal aún no anunció intervenciones concretas en las zonas más golpeadas.

Las intensas lluvias registradas entre el lunes 16 y el martes 17 de marzo dejaron serias secuelas en diversas calles vecinales de Luque, donde los vecinos denuncian destrozos en caminos, desmoronamientos y el arrastre total de materiales utilizados recientemente para reparar las arterias.

De acuerdo con testimonios de pobladores, en varios sectores se observaron vehículos empantanados debido al barro acumulado, banquinas destruidas y ripios arrastrados por los fuertes raudales, que terminaron esparcidos a lo largo de los caminos.

Una de las zonas más afectadas es la calle Gral. Díaz, en la fracción Arboleda, de la compañía Cañada Garay. Allí, los vecinos habían realizado días atrás trabajos de relleno para mejorar la circulación.

El profesor Armando Velázquez, residente del lugar, explicó que se utilizaron alrededor de diez cargas de ripio para reparar la calle, pero el material desapareció prácticamente con el último temporal.

“Se colocaron cerca de diez cargas de ripio para mejorar el camino, pero con una sola lluvia fuerte todo fue arrastrado”, lamentó.

Actualmente, la calle presenta enormes cavidades, piedras dispersas, zanjas profundas y muros de contención al descubierto, evidenciando la fuerza de los raudales que atravesaron la zona.

Calle Gral. Díaz, Cañada Garay, Luque.

Incluso, en algunos tramos quedó expuesta la cañería de suministro de agua potable, totalmente desprotegida dentro de cavidades profundas. Para advertir del peligro, los vecinos improvisaron una señal colocando una cubierta usada sostenida por un palo con un pedazo de polietileno blanco.

A pocos metros de esa arteria, otra cuadra permanece prácticamente inundada y resulta imposible cruzarla a pie debido a la gran cantidad de barro y agua acumulada, aunque automovilistas y motociclistas logran atravesarla con extrema precaución.

Otro tramo de la calle Gral. Díaz.
La cuadra que permanece inundada en la fracción Arboleda, Cañada Garay.

Barrio Los Mangales

La situación también es crítica en la fracción Los Mangales, en la misma compañía. Allí, la calle principal del barrio —que lleva el mismo nombre— quedó prácticamente intransitable en un tramo de aproximadamente cinco cuadras, obligando a los conductores a buscar desvíos.

Cinthia Martínez, propietaria de un local comercial ubicado sobre la ruta Luque–San Bernardino, cuestionó los arreglos temporales que se realizan en la zona.

Según explicó, cada vez que se rellenan las zanjas con ripio, los raudales terminan llevándose el material, dejando el camino en peores condiciones. “Solo ripio no sirve. Esa calle necesita empedrado”, afirmó.

La calle Los Mangales, que corre paralela a la ruta Luque–San Bernardino, suele ser reparada con ripio y arena, pero tras las últimas lluvias se registraron desmoronamientos y desplazamientos de piedras en varios tramos.

Calle Los Mangales, Cañada Garay, Luque.

Martínez también señaló que, según le informaron, la Municipalidad de Luque no interviene si en una cuadra no existe una comisión vecinal organizada. Vecinos de la zona afirman que la institución estaría promoviendo la conformación de comisiones por cuadras para atender los numerosos problemas de infraestructura vial.

Las lluvias también dejaron al descubierto un precario registro ubicado en la intersección de la ruta Luque–San Bernardino y la calle Los Mangales, que representa un peligro para los automovilistas debido al barro acumulado y el desnivel del terreno.

Compañía Marín Ka’aguy

Las secuelas del temporal se extendieron incluso hasta zonas cercanas a instituciones educativas. Frente a la Escuela Gregorio Bazán, en la compañía Marín Ka’aguy, se formó una gran laguna que obliga a los alumnos a cruzar el lugar trepando el alambrado de tejido metálico de una vivienda particular para poder ingresar o salir de la institución.

“Cada vez que llueve, el raudal inunda la zona de la escuela y la calle queda cubierta de agua y lodo. Los niños deben sortear ese barro para llegar a clases”, explicó César Vázquez, secretario de la Asociación de Cooperación Escolar (ACE).

Barrio Virgen de Fátima

Calle La Luqueña, Cañada Garay, Luque.

En el barrio Virgen de Fátima, también en Cañada Garay, el último temporal dejó otra laguna de considerable tamaño sobre la calle La Luqueña, lo que obliga a los vecinos a circular con sus vehículos por los costados del camino para evitar quedar atascados.

Compañía Itapuamí

Por otra parte, en la compañía Itapuamí, en la esquina de Tsunesaburo Makiguchi y Herreros Bueno, permanece un importante cúmulo de aguas servidas que se acumula en el lugar. La situación se agravó con las últimas lluvias, ya que las canaletas existentes están completamente taponadas y el agua no tiene forma de escurrir.

Vecinos de distintos barrios coinciden en que los daños ocasionados por el temporal evidencian la fragilidad de muchas calles vecinales de Luque, que con cada lluvia fuerte vuelven a quedar destruidas, afectando la circulación, la seguridad y el acceso a servicios básicos.

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