Al igual que otras parroquias del país y del mundo, la Parroquia Santuario Nuestra Señora del Rosario de Luque dio inicio a la Cuaresma 2026 con la celebración de la santa misa y la posterior imposición de la ceniza a cientos de fieles que colmaron el templo desde tempranas horas.
La frase más escuchada durante la jornada fue clara y directa: “Conviértete y cree en el Evangelio”, palabras que resonaron con fuerza en el inicio de este tiempo litúrgico de preparación hacia la Pascua.
En el Santuario, la imposición de la ceniza se realiza cada hora, desde las 08:00 y durante toda la jornada. La segunda misa está prevista para las 19:00, tras la cual también se llevará a cabo otra ronda de imposición de ceniza para los fieles.
La celebración eucarística fue presidida por monseñor Enrique Meyer, Cura Rector del Santuario, quien centró su homilía en el llamado a la conversión sincera y profunda.

Un tiempo para volver a Dios
Durante su mensaje, el sacerdote recordó que la Cuaresma es un tiempo para volver a Dios con un corazón arrepentido, lo que implica discernir y entender lo que ocurre en el interior de cada persona.
Señaló que Dios quiere purificar los corazones corrompidos por el pecado, pero advirtió que no se trata de aparentar ser buenos, ni de mostrarse piadosos ante los demás. “La justicia se practica delante de Dios, no delante de los hombres”, subrayó, insistiendo en la importancia de la caridad auténtica y del deseo sincero de vivir en justicia.

Monseñor Meyer destacó tres prácticas fundamentales que deben vivirse con autenticidad en este tiempo:
1. Oración (oblación)
Explicó que es necesario crear un espacio de silencio interior, un lugar en el corazón donde Dios pueda hablar. “El ruido del mundo nos impide escuchar la voz del Señor”, expresó, exhortando a los fieles a no alejarse de Dios y a fortalecer la vida de oración.
2. Ayuno (penitencia)
El ayuno, dijo, es signo de dominio sobre uno mismo. No solo implica abstenerse de alimentos, sino también ejercer control sobre los gustos y placeres que muchas veces esclavizan y apartan del camino de Dios. Es un ejercicio de fidelidad en el seguimiento de Jesús.
3. Limosna (caridad)
La limosna debe hacerse por amor y no para quedar bien ante los demás. Es un acto que libera del egoísmo y enseña a compartir con los más necesitados. La Cuaresma, insistió, es tiempo de gracia y reconciliación, de seguir las huellas de Cristo en su pasión, cargar la cruz y prepararse para resucitar con Él en la Pascua.
“El hombre viejo, corrompido por el pecado, debe morir para que nazca el hombre nuevo”, enfatizó.

El significado de la ceniza
El sacerdote recordó que la imposición de la ceniza es un reconocimiento público de que los católicos son pecadores, frágiles y limitados. La frase “Conviértete y cree en el Evangelio” es una invitación a centrar la vida en Jesucristo, camino, verdad y vida, y a vivir con humildad y verdad.
El mensaje del Papa León XIV
En el marco del inicio cuaresmal, también se recordó el mensaje del Papa León XIV, quien invitó a vivir un ayuno diferente: el ayuno de las palabras.
El Pontífice exhortó a renunciar a la palabra que hiere, al comentario que divide y al juicio que levanta muros. No se trata solo de hacer silencio, sino de transformar el lenguaje y el corazón.
Este ayuno —que no se siente en el estómago sino en el alma— busca desarmar la violencia verbal y construir comunión en las familias y comunidades.

Origen de la Cuaresma
La Cuaresma tiene su origen en los primeros siglos del cristianismo. Ya en el siglo II existían prácticas de ayuno como preparación para la Pascua. Sin embargo, fue en el siglo IV cuando se estructuró formalmente como un período de cuarenta días, en referencia a los 40 días que Jesús pasó en el desierto antes de iniciar su vida pública.
Desde entonces, la Iglesia Católica establece este tiempo como una etapa de penitencia, conversión y preparación espiritual para la celebración de la Resurrección de Cristo en la Pascua.