Con la Misa del Señor y el lavatorio de los pies, la Iglesia abre el Triduo Pascual en el Santuario de Luque

Spread the love

El Cura Rector, Enrique Meyer, presidió este jueves por la noche la Misa de la Cena del Señor y el tradicional lavatorio de los pies en la plazoleta del Santuario Nuestra Señora del Rosario de Luque, ante numerosos fieles que acompañaron el inicio del Triduo Pascual, el tiempo más importante del calendario litúrgico cristiano.

La celebración del Jueves Santo se desarrolló en un escenario especialmente preparado en la plazoleta del Santuario, donde monseñor Meyer encabezó la liturgia que recuerda la Última Cena de Jesucristo con sus discípulos.

Durante la ceremonia se realizó el tradicional lavatorio de los pies, gesto que rememora el acto de humildad de Jesús al lavar los pies de sus apóstoles. En esta ocasión, el sacerdote replicó el rito con representantes de distintos sectores de la sociedad luqueña, entre ellos profesionales, artesanos, músicos, policías, bomberos voluntarios y miembros de grupos eclesiales.

La elección de estos participantes marcó una diferencia respecto a años anteriores, cuando los elegidos para la ceremonia eran principalmente delegados de capillas. Con esta decisión se buscó representar de manera más amplia a la comunidad local y subrayar el mensaje de servicio y fraternidad que inspira el gesto de Cristo.

A nivel de la Iglesia universal, el rito también tuvo este año un matiz distinto. El actual pontífice, Papa León XIV, retomó la tradición de realizar el lavatorio de los pies a sacerdotes, mientras que su antecesor, Papa Francisco, solía hacerlo con personas privadas de libertad o enfermos en hospitales, como signo de cercanía con los más vulnerables.

El inicio del Triduo Pascual

Con la Misa de la Cena del Señor se abrió oficialmente el Triduo Pascual, que continuará este Viernes Santo con la conmemoración de la Pasión y Muerte de Jesucristo y culminará el Domingo de Pascua con la celebración de la Resurrección.

Durante esta liturgia, la Iglesia recuerda tres momentos fundamentales de la Última Cena: 1) La institución de la Eucaristía, cuando Jesús ofreció el pan y el vino como su Cuerpo y su Sangre. 2) La institución del sacerdocio ministerial, al encomendar a los apóstoles repetir este gesto en su memoria. 3) El mandamiento del amor, expresado en las palabras: “Ámense los unos a los otros como yo los he amado”.

El Jueves Santo también se recuerda la institución de la Eucaristía por parte del propio Jesucristo.

Procesión y adoración del Santísimo

Al término de la misa, la Eucaristía —el pan y el vino consagrados— fue trasladada en procesión desde la plazoleta hasta el interior del santuario. En medio de un recogimiento de los fieles, el Santísimo Sacramento fue llevado por el Cura Rector bajo el resguardo de un pequeño estandarte, confeccionado con tela y sostenido por varas, y sujetado por varios hombres, integrantes del Altar Mayor del Santuario.

Una vez dentro del templo, el Santísimo quedó expuesto para la adoración durante la noche del Jueves Santo, con turnos de oración a cargo de distintos grupos y movimientos parroquiales de la comunidad.

De esta manera, la Iglesia en Luque dio inicio a los días centrales de la Semana Santa, tiempo en el que los cristianos recuerdan los últimos momentos de la vida de Jesucristo, su muerte en la cruz y su resurrección.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *