Lorenzo Ibarrola, antiguo artesano y dirigente político de Luque, sufrió hace casi dos años un grave accidente en un choque de motos que lo llevó a dos cirugías: la primera, según confiesa, con un resultado “horrible”, y la segunda mucho más alentadora. Hoy mantiene viva la esperanza de volver a caminar. En esta nota relata además su trayectoria como artesano y su papel como dirigente del Frente Guasu.
Nota: Sebastián Jara Figueredo – Fotos: Luque al Día y Gentileza
I. Un largo camino para volver a caminar
Lorenzo Ibarrola vive con la esperanza de recuperar la movilidad tras el grave accidente de tránsito que sufrió el 20 de febrero de 2024, un viernes, a las 21:30, en la esquina de Dora de Acuña, camino al Hospital General de Luque, y Mompox, en el barrio Julio Correa.
Venía en su motocicleta desde la compañía Yuquyry, y al girar para dirigirse a la casa de su madre fue embestido violentamente por otra moto conducida por Javier Benítez, un joven que regresaba de su trabajo. El impacto le provocó la fractura de tibia y peroné.
“Yo venía despacio y la otra moto venía con mucha velocidad. El impacto fue muy fuerte”, relató a Luque al Día. Tras ser llevado al Hospital General de Luque (HGL), logró estabilizarse y empezó a mover ambas piernas, algo que no ocurrió de inmediato después del choque.
Sin embargo, como en el HGL le informaron que la cirugía se realizaría recién después de 15 días, decidió trasladarse con su hijo a un hospital privado de Luque, donde finalmente fue operado.

Allí empezó su peor experiencia. “Después de gastar una fortuna, mi cirugía salió mal. No me hicieron bien la operación. Mi pie quedó totalmente encorvado, horrible, inclinado, desviado”, lamenta. Ese error –médico– lo obligó a sobrellevar un tratamiento de un año y medio, tras lo cual debió someterse a una segunda cirugía en el Hospital de Traumas de Asunción.
En esta ocasión, estuvo a cargo del Dr. King, quien incluso bromeó al comparar el pie desviado —al que llamó “pie chanfle”— con el resultado de las cuatro horas de cirugía que lograron enderezarlo significativamente.
“Creo que voy a volver a caminar. Tengo mucha esperanza después de esta segunda cirugía con el Dr. King”, afirma Lorenzo desde su silla de ruedas, ubicada en una amplia pieza de la casa de su madre, de 91 años, donde aún conserva su taller de zapatería.

La esperanza creció aún más tras la última consulta médica, el 5 de noviembre, cuando recibió un diagnóstico alentador. Mientras imaginaba largas sesiones de fisioterapia, el Dr. King le indicó ejercicios simples: flexión de piernas, hacer rodar una botella dura bajo el pie, apoyar gradualmente la extremidad afectada y subir y bajar la pierna.
“Son ejercicios sencillos que puedo hacer en mi pieza mientras espero la próxima consulta en enero”, señala.
Lorenzo reconoce que la experiencia lo marcó profundamente. “Fue una experiencia muy fuerte para mí. Tomé coraje para aceptar la realidad. Los primeros tiempos fueron difíciles, pero la fe en Dios me sostuvo. Soy católico y fui activista en la Pastoral Social y en la Pastoral de Visitas a Enfermos de la Parroquia Santuario Nuestra Señora del Rosario”, cuenta.
Su desafío ahora es prepararse para las futuras sesiones de fisioterapia —prácticamente descartada una tercera cirugía— que tendrá un costo aproximado de 100.000 guaraníes por sesión. Amigos y conocidos organizan una campaña para ayudarlo; las donaciones pueden realizarse al Alias 0981877601.
“Para mí es crucial volver a caminar. Según me dijeron, debo realizar de dos a tres sesiones de nonaterapia por semana, para fortalecer los huesos de mi pierna y mi pie. Agradezco a todos los que colaboran y a quienes me ayudaron a llegar a los hospitales”, expresa con emoción.
II. Lorenzo, un artesano completo
Con 69 años, Lorenzo recuerda que su historia en la artesanía comenzó con Roberto y Félix Bernal, aparadores cuyos talleres se encontraban junto a la Escuela Bernardino Caballero Álvarez Nº 110, en el barrio Julio Correa. Luego continuó aprendiendo con Esteban Benítez Quisamá, experto en armado y suelado.
Uno de sus momentos más desafiantes ocurrió cuando un comerciante francés le pidió 10 pares de botas tejanas para exportación. Para cumplir con el pedido tomó como molde una bota tejana de su hermana y la llevó a Roberto Bernal, quien a su vez la entregó a Nino “Bleque”, encargado de construir el molde. “El desafío fue todo un éxito”, recuerda.
Con los años, Lorenzo se convirtió en un marroquinero completo, elaborando zapatos, cinturones, botas, carteras, billeteras, merenderos y llaveros. En la década de los años 80 se convirtió en un pequeño empresario al inaugurar un local comercial en Rodríguez de Francia casi Cerro Corá, donde exponía sus productos y también instrumentos musicales como guitarras y arpas.
Nacido en la compañía Itapuamí, es padre de cinco hijos: Lorena Soledad, José Manuel, Ricardo Ramón, María Belén y María de los Ángeles.
III. Su papel como dirigente político
De ideas opositoras desde joven, Lorenzo se involucró activamente en el Frente Guasu, coalición de movimientos creada durante la presidencia de Fernando Lugo (2008-2012). Actualmente es presidente del movimiento Soberanía y Desarrollo e integra la mesa de presidentes del Frente Guasu.
No olvida la alegría que sintió el 20 de abril de 2008, cuando la dupla Fernando Lugo–Federico Franco derrotó por primera vez en 54 años al Partido Colorado. “Aquella hazaña electoral fue memorable”, afirma.

Desde la secretaría de prensa del Frente Guasu fue testigo directo de la tensión entre Lugo y su vicepresidente. “Franco no le quería ni un poquito al presidente porque le había arrebatado su liderazgo político, y esa fricción debilitó muy rápido al nuevo gobierno”, relata. Esa división interna, asegura, facilitó el juicio político contra Lugo, ya que el PLRA, partido de Franco, tenía los votos necesarios para frenarlo y no lo hizo. Para Lorenzo, aquel episodio terminó con el cambio iniciado en 2008 y abrió las puertas para el retorno colorado al poder en 2013, que continúa hasta hoy.