La tradicional obra navideña, con 72 años de historia ininterrumpida en Luque, volvió a convocar a miles de visitantes locales y extranjeros. Este año incorporó al capibara como personaje elegido, en un sentido homenaje a la fauna nacional. Hasta instantes antes de su cierre, previsto para las 23:00 de este martes, el pesebre Sabaté seguía recibiendo público.
Alrededor de 15.000 personas visitaron este año el pesebre hidráulico Sabaté durante los nueve días que estuvo abierto al público, entre el 22 y el 30 de diciembre, según informó Esteban Sabaté, continuador de una tradición familiar que se mantiene viva desde hace 72 años en la ciudad de Luque.
“Todos los días tuvimos visitas, pero el 25 de diciembre, en Navidad, se registró una concurrencia mucho mayor, con personas que llegaron desde distintos barrios y compañías de Luque para observar el pesebre hidráulico Sabaté”, señaló Esteban, al destacar el constante acompañamiento del público a lo largo de la muestra.

El atractivo trascendió incluso las fronteras locales. De acuerdo con los datos proporcionados por el responsable del pesebre, este año se recibieron visitas de personas provenientes de Italia y Japón, además de un grupo de aproximadamente 50 personas que integró un tour turístico organizado por la Secretaría Nacional de Turismo (Senatur).
El pesebre hidráulico Sabaté se caracteriza por su sistema de figuras móviles, que reproducen movimientos acordes a la actividad que representa cada escena. Las piezas “cobran vida” gracias a un ingenioso mecanismo hidráulico, basado en un sistema circular de agua impulsado por energía eléctrica.

Entre las representaciones más llamativas se encuentran un cantante que imita la ejecución de una guitarra —instrumento emblemático de Luque, reconocida como cuna de destacados lutieres—, figuras que ordeñan vacas, que galopan a caballo, que trabajan en la chacra o que moldean joyas, en alusión a la identidad de la ciudad como “capital de la joyería”. En total, el pesebre cuenta con unas 120 piezas, de las cuales 52 son móviles.
Este año, el personaje destacado del pesebre fue el capibara o carpincho paraguayo. Al respecto, Esteban Sabaté explicó: “Es un homenaje a la fauna silvestre nacional; además, el carpincho es un animal de paz, que en la actualidad es muy querido por las criaturas”.
La historia del pesebre se remonta a 1953, cuando fue creado gracias a la iniciativa y creatividad de don Esteban Sabaté (padre). Desde entonces, la obra se mantiene de forma ininterrumpida, consolidándose como una de las expresiones culturales y religiosas más emblemáticas de la Navidad luqueña.
Finalmente, en la noche de este martes 30 de diciembre, el pesebre hidráulico Sabaté cerró sus puertas, poniendo fin a una nueva edición marcada por la masiva concurrencia y el creciente interés turístico a nivel nacional e internacional.