Inseguridad en Luque: habla una víctima de los motochorros

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Un joven de 25 años fue asaltado a punta de arma de fuego cuando regresaba a su casa, en Cañada Garay, tras participar de la organización de una actividad juvenil. Caminaba solo por una calle vecinal de la Fracción Los Mangales cuando dos hombres a bordo de una motocicleta lo interceptaron y le robaron su celular y un auricular. “Es muy difícil reaccionar o correr cuando un asaltante te está apuntando con un arma”, relató.

Tiempo de lectura: 4 minutos

Un joven de 25 años, trabajador de la construcción y vecino de Cañada Garay, vivió en los primeros minutos de la madrugada del sábado 12 de septiembre una situación que, según reconoce, difícilmente olvidará: fue interceptado por dos hombres que se desplazaban en una motocicleta y asaltado a punta de arma de fuego cuando regresaba caminando a su domicilio.

Por seguridad, Luque al Día omite el nombre de la víctima y otros datos que puedan facilitar su identificación.

El joven había estado en la capilla San Antonio de Cañada Garay, donde junto con otros integrantes de un grupo juvenil católico se encontraba organizando y ultimando los detalles de la jornada “Primavera con Cristo”, actividad que se desarrolló entre el sábado 12 y el domingo 13 de septiembre.

Al regresar a su casa, tomó una calle vecinal de la Fracción Los Mangales, paralela a la ruta Luque-San Bernardino. Era cerca de la medianoche.

La calle vecinal de la Fracción Los Mangales donde ocurrió el asalto.

“Siempre trato de regresar temprano a casa, pero esa vez regresé cerca de la medianoche. Entré como siempre por la calle vecinal de la fracción Los Mangales y enseguida tuve el presentimiento de que me iban a asaltar. Al mismo tiempo pensaba cómo reaccionar si llegara a ocurrir”, relató.

El presentimiento terminó convirtiéndose en una situación de extrema tensión. Según su relato, dos hombres que circulaban en una motocicleta se aproximaron rápidamente. Uno de ellos descendió y lo apuntó con un arma de fuego a la altura del abdomen.

“Eran dos muchachos que venían sobre una motocicleta y muy pronto se me acercaron y no me dieron tiempo para correr. Uno de ellos me apuntó con un arma de fuego hacia la zona de mi estómago”.

El joven pensó inicialmente en reaccionar, pero decidió no hacerlo. El riesgo de que el segundo ocupante de la motocicleta también estuviera armado fue determinante.

“Pensé reaccionar cuando el asaltante bajó el arma y me dejó apuntar, pero no sabía si el otro, que estaba cerca sobre la moto, esperando a su compañero, tenía o no arma. Entonces decidí entregar lo que me pedían: el celular y mi auricular”.

La víctima contó que el asaltante también le exigió su billetera. Sin embargo, en ese momento no la llevaba consigo.

“Es muy difícil reaccionar o correr cuando un asaltante te está apuntando con un arma de fuego, sobre todo cuando me amenazó con matarme si no le obedecía”.

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Le pidieron la contraseña del celular

Además de apoderarse del teléfono y del auricular, el supuesto asaltante le solicitó la contraseña del celular para desbloquearlo.

También le pidió que retirara el chip del aparato, aparentemente con la intención de que la víctima recuperara el número telefónico.

“La contraseña le pude dar, pero el chip no, porque no tenía en ese momento la herramienta para quitarlo del celular. Eso le comenté, que no tenía cómo quitar el chip del celular”.

La víctima señaló que pudo observar el rostro del hombre que lo encañonó.

“Sí, le vi el rostro, pero no me es conocido. Era un muchacho joven. El otro que se quedó sobre la moto esperando para la huida aparentaba también joven”.

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Posteriormente, según comentó, recibió referencias de que ambos sujetos podrían haber cometido otro hecho similar en otro sector, donde una mujer joven también habría sido despojada de su teléfono celular. Este último dato corresponde a una referencia recibida por la víctima y no fue presentado como un hecho comprobado dentro de su denuncia.

Un asalto que deja consecuencias más allá de lo material

El hecho no terminó cuando los delincuentes huyeron. El joven relató que posteriormente sufrió una fuerte crisis nerviosa.

“Ahora puedo decir que la experiencia de un asalto es terrible. El impacto es una mezcla de rabia, mucha rabia, impotencia y ganas de venganza”.

En medio de los nervios, incluso arrojó su mochila al suelo.

El impacto también tiene una dimensión económica. El joven es albañil y, según contó, le había costado bastante tiempo y esfuerzo conseguir el teléfono que le fue robado. Ahora deberá comenzar nuevamente a ahorrar para adquirir otro aparato.

La víctima es huérfana de padre y madre y vive junto con su hermano en la casa familiar. Su situación representa también la realidad de numerosos trabajadores y pobladores que se movilizan a pie en distintos sectores de Luque.

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La vulnerabilidad de quienes regresan caminando

El caso vuelve a poner sobre la mesa una problemática que trasciende el robo de un teléfono celular: la exposición de las personas que deben caminar durante la noche por calles vecinales y zonas alejadas de los principales corredores urbanos.

En amplias zonas de Luque, especialmente en sectores residenciales y fraccionamientos que se encuentran alejados de las avenidas principales, muchas personas regresan a sus hogares caminando luego de cumplir sus jornadas laborales, participar de actividades comunitarias o utilizar el transporte público.

En esos trayectos, la iluminación, el movimiento de personas y la presencia policial pueden variar considerablemente de un sector a otro.

El joven considera que, además de reclamar mayores condiciones de seguridad, las propias comunidades pueden adoptar medidas preventivas.

Una de las alternativas que plantea a partir de su experiencia es que quienes dispongan de vehículos puedan coordinar con amigos, vecinos o compañeros que deban regresar caminando, especialmente durante la noche.

“Hablar a un amigo o amiga que tenga vehículo, que le pueda acercar a uno que no tenga vehículo”, es una de las estrategias que propone como medida de prevención.

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Qué dice la denuncia

De acuerdo con la denuncia policial presentada por la víctima, en la Comisaría Nº 28 de Mora Cue, Luque, el asalto ocurrió a una cuadra de su domicilio, en la zona de Cañada Garay.

El denunciante describió al primer supuesto autor como un hombre de contextura delgada y estatura alta, quien vestía un saco con gorra negra, pantalón vaquero, championes blancos con negro y llevaba una mochila. El hombre portaba un arma de fuego y lo habría intimado a entregar sus pertenencias.

Entre los objetos denunciados como robados figuran un teléfono celular Redmi A12 y un auricular JBL de color negro.

Posteriormente, se habría aproximado otro hombre, de contextura robusta y estatura alta, quien vestía una campera verde, pantalón negro y casco azul, a bordo de una motocicleta.

Tras apoderarse de las pertenencias, el supuesto autor habría abordado la motocicleta como acompañante y ambos huyeron del lugar.

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La denuncia quedó a disposición de las autoridades correspondientes para la investigación del hecho.

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