El Club Sportivo Luqueño cumple mañana, 1 de mayo, 105 años de vida institucional, consolidado como una de las entidades deportivas más antiguas del Paraguay y uno de los clubes con mayor arraigo popular dentro de la máxima categoría de la Asociación Paraguaya de Fútbol (APF).
De acuerdo con los registros históricos, el principal impulsor de la fundación fue el recordado Pa’i García, Monseñor Pantaleón García, oriundo de Villarrica. El hecho se concretó en la mañana del 1 de mayo de 1921, en el local de la Municipalidad de Luque, actual antigua sede comunal.
Junto al sacerdote aparece otra figura clave en el nacimiento del club: don Feliciano Cáceres, ciudadano argentino nacido en San José de Feliciano. Mientras el Pa’i García es considerado el conductor espiritual del proceso, además de estratega, Cáceres es señalado como el gran ideólogo de la unión que dio origen a la institución auriazul.

Una ciudad dividida por rivalidades
La creación del club se produjo en medio de fuertes enfrentamientos entre los equipos Vencedor, Marte Atlético y Mariscal López, que animaban el fútbol luqueño en los primeros años del siglo pasado.
El libro La Historia Oficial del Sportivo Luqueño, escrito por Juan Darío Cáceres Abbate, relata el “tremendo encono” existente en esa época entre estas entidades, especialmente entre Marte Atlético y Vencedor: el primero representaba al sector popular y el segundo a la élite luqueña.
Según la obra, los partidos de fin de semana solían terminar en violentas peleas y trifulcas que dividían profundamente a la comunidad.

El milagro de la unión
Frente a ese escenario, Feliciano Cáceres encontró un aliado decisivo en el Pa’i García, quien había llegado recientemente a la Parroquia Nuestra Señora del Rosario con una misión clara: promover la unidad del pueblo luqueño para encarar la construcción del nuevo templo de la Virgen del Rosario, encomendada por Monseñor Sinforiano Bogarín.
En apenas 35 días, el sacerdote desplegó su carisma, liderazgo y capacidad de persuasión, logrando lo que parecía imposible: la fusión de los tres clubes rivales.
Muchos dirigentes se resistían al desprendimiento de sus colores e historia. Algunos incluso lloraban y se negaban a asistir a las reuniones. Sin embargo, la firmeza y la influencia moral del Pa’i García terminaron por sellar la unión histórica.

Los primeros pasos del Auriazul
Tras la fusión, el primer presidente del nuevo club fue don Celestino Agüero, entonces titular del club General Aquino. Como vicepresidente fue designado don Ignacio Martínez, presidente del Marte Atlético.
El club Vencedor aportó su cancha y también los colores que desde entonces identifican al Sportivo Luqueño: azul y amarillo, acompañados por pantalón blanco y la insignia “SL” en el pecho.
Según recoge la obra histórica, esos colores fueron adoptados porque eran el único juego de camisetas disponible en Luque en aquel momento, perteneciente al dirigente Julián González, del Vencedor.

Sentimiento que atraviesa generaciones
Hoy, a 105 años de aquella jornada histórica, Sportivo Luqueño sigue siendo símbolo de identidad, pasión y pertenencia para miles de luqueños y simpatizantes, incluso más allá del territorio luqueño. Su historia nació de la división, pero se convirtió en ejemplo eterno de unidad.