En la festividad del Buen Pastor, integrantes de la Comunidad Eucarística de Luque compartieron un emotivo encuentro con el padre SJ Manolo Casares, en el Hogar Taita Róga, de Trinidad, Asunción. Durante la jornada agradecieron al sacerdote por sus años de acompañamiento espiritual y su valioso legado en Paraguay.
La Comunidad Eucarística de Luque vivió una jornada cargada de fe, gratitud y emoción al reunirse este domingo 26 de abril con el padre Manolo Casares, SJ, en el Hogar Taita Róga, ubicado en el barrio Trinidad de Asunción.
El encuentro se realizó en el marco de la celebración del Día del Buen Pastor, fecha especial para la Iglesia Católica, ocasión en la que los miembros de la comunidad expresaron su reconocimiento al sacerdote por décadas de servicio, orientación espiritual y cercanía con numerosas generaciones de fieles en Luque y en todo el país.
El padre Manolo, de 91 años, desarrolla su ministerio sacerdotal en Paraguay desde hace 46 años, tiempo en el que también estuvo al frente de varias parroquias y obras pastorales. Es recordado especialmente por haber impulsado en 1981 la llegada del Movimiento Eucarístico Juvenil (MEJ) al Paraguay, tras una etapa de formación en Roma.
El MEJ, movimiento cristiano nacido en Francia en 1915 bajo el nombre de Cruzada Eucarística, marcó profundamente la vida de miles de jóvenes paraguayos, promoviendo la espiritualidad, el servicio, el liderazgo y el compromiso cristiano. La actual Comunidad Eucarística de Luque está integrada por adultos que, en gran parte, son fruto de aquella experiencia formativa.
Además de su labor pastoral y educativa, el padre Manolo es ampliamente valorado por su estilo sencillo, cercano y comprometido con la juventud y con personas de todas las edades. Quienes compartieron con él destacan su constante promoción de valores como la disciplina, la solidaridad, la fe activa y la responsabilidad social.
Para muchas generaciones, el padre Manolo no solo fue sacerdote, sino también guía espiritual, formador y amigo. Los exintegrantes del MEJ —conocidos como “mejinos”— recuerdan con cariño y nostalgia aquéllos encuentros con él en retiros, encuentros y procesos de formación cristiana.
Actualmente, el sacerdote reside en el Hogar Taita Róga, donde continúa participando de las celebraciones eucarísticas, compartiendo encuentros fraternos y animando a sus compañeros sacerdotes retirados.