La ciudad de Luque quedó prácticamente bajo agua en la tarde de este lunes 16 de marzo, tras las intensas lluvias que azotaron la zona. Calles, avenidas, barrios enteros e incluso viviendas resultaron anegados por fuertes raudales.
La situación se vivió con mayor gravedad en el barrio Campo Grande, en la zona del Mercado Municipal N.º 1, en el sector de obras de la ruta Gral. Elizardo Aquino (Tape Tuja) y en la intersección de Capitán Andrés Insfrán y Pedro Juan Caballero, en pleno centro de la ciudad.
Una vez más, la ciudad de Luque quedó expuesta a los efectos de las lluvias intensas, evidenciando las debilidades de su infraestructura urbana. En la tarde de este lunes, los fuertes chaparrones provocaron raudales que rápidamente se adueñaron de calles y avenidas, arrastrando todo a su paso y generando preocupación entre vecinos, comerciantes y automovilistas.
Uno de los puntos más críticos se registró sobre la calle Capitán Andrés Insfrán, en su intersección con Pedro Juan Caballero, donde la correntada de agua adquirió una fuerza inusual, asemejándose a un río caudaloso que arrastraba basuras y diversos objetos, dificultando el tránsito y poniendo en riesgo a peatones y conductores.
Una situación similar se vivió en el barrio Campo Grande, donde varios sectores quedaron prácticamente bajo agua. Allí, vecinos denunciaron que la acumulación del caudal se habría agravado debido a que una empresa del lugar habría cerrado su portón principal, lo que –según señalaron– impidió el normal escurrimiento del agua y terminó provocando la inundación de viviendas y calles aledañas. Incluso una vecina difundió un video en redes sociales responsabilizando a la firma por la situación.
Cerca de este lugar, en el sector de obras de ampliación de la ruta General Elizardo Aquino (Tape Tuja), también registró importantes acumulaciones de agua, generando complicaciones en la circulación vehicular y aumentando la preocupación de los pobladores de la zona.
En la zona del Mercado Municipal N.º 1 el panorama tampoco fue alentador. Los raudales arrastraron basuras de todo tipo, cajones de tomates y otros desperdicios, que terminaron acumulándose en los desagües y sumideros, especialmente en la intersección de 14 de Mayo y Bertoni. Comerciantes del lugar se vieron obligados a levantar rápidamente sus mercaderías y colocarlas en sectores más altos para evitar que el agua las arruinara.

Cada vez que se registran lluvias de gran intensidad, la ciudad vuelve a evidenciar la fragilidad de su infraestructura vial y de drenaje pluvial, dejando a vecinos, comerciantes y transeúntes expuestos a los efectos de los raudales.
Mientras tanto, los afectados lamentaron la falta de presencia y respuesta inmediata de las autoridades locales, que –según denunciaron– no acudieron para asistir a los damnificados ni para ordenar el tránsito en los puntos más críticos, situación que generó indignación entre los ciudadanos que volvieron a sufrir las consecuencias de un problema que se repite con cada temporal.