En estos días se iniciaron las perforaciones para los pilotes de la autopista elevada que cruzará la ciudad de Luque, en una extensión de casi cuatro kilómetros, según las informaciones compartidas por el MOPC en su página oficial de Facebook. Los trabajos se iniciaron sobre Vía Férrea casi Vergel Luqueño, en las inmediaciones de la avenida Corrales. Mientras el Gobierno destaca el impacto vial y laboral del proyecto, vecinos de la zona manifestaron su incertidumbre por la afectación a sus viviendas y propiedades.
El Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones (MOPC) informó el inicio de las perforaciones para la colocación de los pilotes de la autopista elevada que se ejecuta en la ciudad de Luque, una estructura de 3,6 kilómetros que conectará la ruta PY02 con Asunción.
De acuerdo con los datos oficiales, la obra contempla la instalación de 233 pilotes de gran envergadura, un tablero con vigas de hormigón pretensado tipo doble T y la conexión con la traza existente mediante muros de acceso. El proyecto forma parte de la denominada Red Vial Estructurante y busca mejorar la accesibilidad desde ciudades como Ypacaraí, Areguá, Luque y San Bernardino hacia el área metropolitana.

La ministra de Obras Públicas, Claudia Centurión, señaló que se trata del mayor viaducto actualmente en ejecución en el país y que la infraestructura está pensada para optimizar la movilidad en el Gran Asunción, además de acompañar el futuro proyecto del Tren de Cercanías. En la página del MOPC no se consigna el monto de la inversión ni de dónde provendrían los recursos financieros. Extraoficialmente se habla de una inversión cercana a los 200 millones de dólares, abarcando la totalidad de las obras.
Algunos datos consignados en la página de Facebook del MOPC y en su página web, la inversión generará más de 1.500 empleos directos y beneficiará a más de 2 millones de personas.
Sin embargo, en paralelo al anuncio oficial, vecinos y propietarios de inmuebles ubicados en el área de influencia del trazado expresaron su preocupación por el impacto que podría tener la construcción sobre sus viviendas y terrenos. Algunos señalan que aún no cuentan con información clara sobre posibles expropiaciones, indemnizaciones o alternativas de reubicación.

“Muchos no sabemos qué va a pasar con nuestras casas ni adónde vamos a ir”, manifestaron afectados, quienes piden mayor comunicación y acompañamiento por parte de las autoridades.
Mientras avanzan los trabajos técnicos, la autopista elevada se perfila como una de las obras viales más ambiciosas en ejecución en la zona, aunque el debate sobre sus efectos sociales y urbanos continúa abierto en Luque.