Un importante contingente de pobladores de las villas salesianas de Limpio, junto a representantes del pueblo ayoreo del Chaco, despidieron este miércoles al padre José Zanardini en el cementerio Futuro, ubicado entre Marín Ka’aguy y Tarumandy, en la ciudad de Luque. El sacerdote salesiano dedicó gran parte de su vida a la organización comunitaria, la defensa de los pueblos originarios y la conformación de asentamientos humanos, especialmente en el municipio vecino de Limpio.
Los pobladores llegaron al lugar a bordo de cuatro unidades de transporte público y se apostaron en la entrada del cementerio Futuro, sobre la ruta Luque–San Bernardino, para recibir el féretro con los restos mortales del sacerdote italiano. Zanardini había llegado al Paraguay en 1978 y, pocos años después, se involucró de manera decisiva en la formación de al menos doce asentamientos en la zona de Limpio, incluyendo la adquisición de las tierras donde hoy se asientan estas comunidades.
Las tierras fueron compradas con recursos provenientes de una herencia familiar de los Zanardini, en Italia, y luego donadas a las familias beneficiadas. Entre los presentes en la despedida se encontraba su hermano menor, Mauricio Zanardini, quien viajó expresamente desde Italia para acompañar el último adiós.

El féretro, procedente de Asunción, ingresó al cementerio pasadas las 10:00 de la mañana, en medio de un emotivo cordón humano formado por los pobladores de las villas salesianas. Con pancartas de agradecimiento, cánticos y frases cargadas de afecto —entre ellas el repetido “alegría, alegría”, expresión predilecta del sacerdote—, los asistentes observaron el paso del ataúd con profunda emoción, recordando a un hombre que marcó sus vidas.
Ya dentro del camposanto, se sucedieron las intervenciones de líderes barriales, representantes de capillas comunitarias y miembros del pueblo ayoreo, incluido un sacerdote ayoreo proveniente del Chaco. Entre los oradores estuvo Ramón Barboza, abogado, dirigente social y amigo personal del padre Zanardini, quien destacó su compromiso inclaudicable con los sectores más vulnerables y su visión humanista.


A la despedida también asistió el intendente de Limpio, Optaciano Gómez, quien recordó los primeros años de conformación de las villas salesianas, a comienzos de la década de 1980, cuando la zona era una extensa área de vegetación con numerosas islas boscosas y carecía de infraestructura básica.
La primera villa conformada fue Lombardía, nombre de la región italiana donde nació el padre Zanardini. Mario Insfrán, uno de los primeros pobladores —procedente del barrio Obrero de Asunción—, evocó el método utilizado por Zanardini y por el sacerdote italiano Mario Cleva para infundir ánimo y organización a las familias, muchas de ellas damnificadas por la histórica crecida del río Paraguay en 1984, provenientes de la Chacarita, los bañados y zonas ribereñas.

Ambos sacerdotes promovieron la formación de comunidades cristianas, la autogestión y la ayuda mutua como pilares del desarrollo comunitario. Para acceder a una parcela, las familias debían cumplir dos requisitos básicos: aportar mano de obra y tener al menos dos hijos. Insfrán recordó, entre sonrisas y nostalgia, que en aquel entonces solo tenía un hijo y debió “inventar” otro en camino para poder acceder al terreno donde hoy se levanta su vivienda, en un barrio completamente urbanizado y a menos de dos kilómetros del casco urbano de Limpio.

La villa Lombardía se conformó inicialmente con 100 parejas con hijos, quienes recibieron las tierras de manera gratuita, además de materiales para la construcción de sus viviendas. “Cada domingo, hasta terminar las obras, los hombres éramos albañiles y nuestras esposas cocinaban para todos, desde la mañana hasta la puesta del sol”, recordó Insfrán al periódico Luque al Día.
Homenajes, formación y publicaciones
La despedida estuvo marcada por sentimientos encontrados: dolor, lágrimas, pero también gratitud y satisfacción por haber conocido a un hombre que dedicó su vida al servicio de los demás. El padre Zanardini fue ampliamente reconocido no solo por su labor social, sino también en el ámbito intelectual y académico, recibiendo homenajes en Asunción, en redes sociales y en diversos medios de comunicación. Su velatorio se realizó en el Memorial Mariscal López.

De sólida formación académica, Zanardini se graduó como ingeniero químico y civil en el Politécnico de Milán antes de ingresar a la congregación salesiana. Nació en Brescia, en la región de Lombardía, donde estudió Filosofía, y luego Teología en Roma. Ya en Paraguay, continuó su formación y residió por dos años en Londres, donde realizó un doctorado en Antropología Social. Fue autor de varias obras, entre ellas Los indígenas del Paraguay, Relatos de la selva y Entre la selva y el Vaticano, dejando un legado intelectual y humano que trasciende generaciones.