Una publicación realizada por Manuel Cuenca, reconocido comunicador y productor audiovisual, encendió las redes sociales y reavivó un debate público sobre su situación laboral y económica.
En un extenso mensaje divulgado en sus perfiles personales, Cuenca relató que se encontraba pidiendo limosna en la calle, asegurando que estaba sin trabajo, con serios problemas de salud y al cuidado de un familiar de avanzada edad.
Según su relato, se instalaba en la esquina de 25 de Mayo y Estados Unidos, en el microcentro de Asunción, y pedía ayuda mientras agradecía a quienes le daban agua, comida o un gesto de apoyo. “Estoy por cumplir 70 años… tengo varias enfermedades… y pronto voy a morir…”, expresó el comunicador en su posteo, donde imploraba colaboración ciudadana.
Sin embargo, la situación se volvió foco de discusión tras la réplica oficial del Centro Cultural de la República El Cabildo, institución dependiente del Estado donde —según un comunicado oficial— Cuenca continúa ejerciendo funciones con normalidad. El Cabildo emitió un comunicado señalando que no existe desvinculación ni suspensión de su cargo como funcionario asignado a la Casa Bicentenario del Teatro “Edda de los Ríos”. Además, aclararon que las expresiones del comunicador son de responsabilidad personal y no representan la postura institucional.
El contraste entre la descripción pública de Cuenca sobre su situación personal y económica y la postura oficial de la institución que afirma que el comunicador continúa en funciones generó un fuerte interés de la ciudadanía y diversas reacciones en redes sociales, con opiniones divididas entre quienes creen en el relato de vulnerabilidad del comunicador y quienes respaldan la versión institucional.
¿Cuál es la verdad?
Hasta el momento, no existe una confirmación independiente que conecte el relato personal con el estado real de sus ingresos o condición laboral. El caso sigue abierto a interpretación y sigue generando polémica en medios y plataformas digitales.

En el lugar donde pedía limosna, Cuenca recibió la solidaridad y el apoyo de quienes fueron sus compañeros en el Colegio Experimental Paraguay Brasil: Víctor Báez Mosqueira, Diana Bañuelos y Pedro Céspedes Rufinelli, según publicó Diana en su página de Facebook.
«Conversamos y le escuchamos. Más allá del problema que enfrenta Manuel en este momento, es que existe una dura realidad para los adultos mayores y los trabajadores de la cultura. No tienen estabilidad laboral, no tienen cobertura médica, muchos ni siquiera tienen trabajo o jubilación. Lo peor de todo es que también son despreciados por ser viejos o viejas. No importa lo que aportaron o puedan seguir aportando, su perfil ya no da para nada. Triste realidad y, por sobre todo, injusto», escribió Diana.